• Vigilance

ANIMAL DE SALVIA "Ancestras." Ritual uno

Updated: 3 days ago


Por Cynthia Franco

Epílogo por Karen Moe




ANCESTRALES

Desde morras [1]

aprendimos a mirar el fuego

very close del comal, con los pechos sueltos

y la espalda ligeramente encorvada

sin filtros en el rostro y a veces con los ojos cabizbajos

like my grandmother and my mother and my aunts

las mujeres que me anteceden y las que están.

Ahí mero en la lumbre, al voltear las tortillas

fuimos pariendo palabras mezcladas que nacían después del llanto

lágrimas en salsa macha

rabia en molcajete

unos ajos y sal pa´ no quedarse con el mal augurio

gritos ahogados en chiles poblanos

la dignidad en harto arroz

unas vaporizaciones de romero a puerta cerrada pa’ soltar los secretos

así aprendimos a sostenernos en épocas de temblor.

Resiliencia.

De frío en el cuerpo, de falta de contacto o corajes.

Aprendimos a abrir las ventanas para alejar malos aires [2]

en el momento justo de luna nueva

nos erotizamos en luna llena bien en brama

dejamos el cabello largo para trenzar la melancolía [3]

y cuidarnos las envidias

largo, para trazar el camino,

largo, para mirar hondo nuestros años

largo, como nuestras penas y ríos

largo, como el alma antigua que sabe tanto de lo que tanto intuye

todas, empezamos a servirnos resiliencia en la mesa.

Little by little, le medimos el fuego al tiempo

y perdimos temores, dejamos de hablar de las lonjas

los dientes, lo que es demasiado chico, o demasiado grande

nosotras le quedamos grande al prejuicio

y nos volvimos tierra

dimos a luz juntas

movimos océanos junto a la loba [4]

ya hicimos arder todo

la serpiente nos fertiliza la sangre

nos habita

nos transgrede

para nombrarnos, menstruamos al mundo

con el arma de las brujas: amar, armar, a mar nos sembramos

con el sostén de sabernos vivas y avivadas

nos arrimamos al fuego, mayordomas al fuego [5]

iniciadoras del ritual, llamadoras de la fogata

tenemos el dolor entre los dedos al mojo de ajo

we are the cihuas, de cihuatlampa, nahualas ya fuimos

aquí estamos: made de volcán envuelto en hoja de aguacate

y útero en mole de olla.

*

Notas para la poema: [1] Morras: Expresión norteña que parte de la jerga callejera para decir "chica", "mujer", "muchacha", en este caso, joven e inocente. [2] Malos aires: Se encuentran en todas partes y permanecen invisibles la mayoría de veces. Son seres con volición propia, pues intencionalmente enferman a las personas, robando el tonal, entidad anímica cuya característica principal es la luminosidad y el calor. [3] El ritual de las trenzas: hay muchos significados. Por ejemplo, se dice que las mujeres africanas trenzaban para marcar caminos durante la esclavitud, también es un ritual de guardar energía, liberarla, unir, contar historias. [4] Mujeres que corren con lobos: es un libro escrito por Clarissa Pinkola Estés para referirse al descubrimiento de la mujer salvaje como sabiduría, tiene por objetivo sentir, intuir, accionar desde su instinto. [5] Mayordoma: Mujer encargada de liderar una casa para compartir la abundancia, el alimento y rezo en rituales de día de muertos, celebración de santos, funerales, el nacimiento de dios según la religión católica, etc.

Foto por Julie Lobster





Epílogo por Karen Moe

Traducción Española por Habacuc Morales


Es hora de retroceder. No retroceder como una regresión, sino como una especie de temible de-evolución darwiniana. Pero sí, al revés. Un retroceso de perder lo que nos está matando, lo que está matando a la tierra, tanto literal como existencialmente. Rebobinar.

“Nos hemos olvidado de nuestras madres. De nuestros ancestros,” me dijo la poeta mexicana Cynthia Franco. “Ancestros," el primer ritual de tres en Vigilance, comienza “desde morras”, desde la juventud e inocencia de un barrio, con su abuela, madre y tías: “las mujeres que vinieron antes que yo y las que ahora están conmigo.”

Ahora residiendo en la Ciudad de México, Cynthia Franco es de Tijuana, una ciudad transfronteriza de carne de negocios, cadáveres, drogas para todos y disparos de ametralladora. “Tijuana no está en ninguna parte,” escribe Franco sobre su ciudad natal que se extiende a horcajadas por la frontera más concurrida del mundo. Digo a horcajadas porque, a pesar de que los mexicanos y otros latinoamericanos son notoriamente mantenidos a raya por muros, campos de internamiento y oficiales fronterizos estadounidense, la doble negociación de una promesa de una vida mejor—si es que uno logra cruzar—ha creado “un paisaje de sangre derramada.”[1] En el mundo globalizado del neoliberalismo, la privación genera riqueza para pocos insaciables.

La activista intelectual Sayak Valencia también es de Tijuana. El primer capítulo de su libro, Capitalismo Gore, es El Inicio:

La nubosidad furiosa que es el Pacífico

Un torso descuartizado repartido por la carretera en hora pico. Cigarrillos incendiándose uno tras otro. Luces de la zona roja, microscópicos universos. Metástasis arbórea.

Los narcos. El machismo. Silicone Land. Whores-Barbie’s Factory. Armas de alto calibre riéndose a carcajadas. This is Tijuana.[2]

Este es el lugar de nacimiento de la alegría revolucionaria de Cynthia Franco.

*


Pero la alegría de Franco no es sin lucha. Su liberación es feroz como la danza, el canto y la poesía resisten el núcleo del necropoder donde “la muerte [se ha convertido en] el negocio más rentable que existe”[3] y donde, en este oscuro corazón del neoliberalismo que palpita en su superficial tumba, “la supervivencia económica a menudo significa agarrar un arma y arrebatar lo que [puedas] para sobrevivir.” [4] En sus rituales, la poeta, “con las armas de bruja,” despliega su resistencia con juegos de palabras: amar / armar / arma. “Nos amamos y nos armamos,” me dijo, “y nos sostenemos unos a otros, ardiendo.”

En Capitalismo Gore, Valencia identifica al endriago [5] "como los nuevos sujetos ultraviolentos y destructivos del capitalismo gore.” [6] Hablando desde el mundo precario de la zona fronteriza de Tijuana, los endriagos son predominantemente hombres, “machos dañados,” [7] que ven lo que les es privado como un empoderamiento distópico que sólo puede ganarse mediante la violencia. Lejos de otro, lejos de estar confinado por la designación políticamente correcta de “marginal”, lejos de existir al borde de lo que tienen que matar para meterse en problemas, un endriago convierte la centralidad del primer mundo en sí mismo para exponer su motor del tercer mundo que han construido. El “tercermundizado,” en palabras de Valencia. [8] Como reveló Thomas Friedman, asesor especial del Secretario de Estado estadounidense durante la administración de Clinton, “La mano oculta del mercado nunca funcionará sin un puño oculto” [9] Endriago: el lado B del neoliberalismo; [10] el puño oculto del hombre que se ha hecho a sí mismo. El sujeto endriago, pavoneándose con su carisma asesino, es el soldado nacido de una lógica feroz. [11] Y el monstruo siempre dice la verdad.

“Mi cuerpo es un territorio,” me dijo Franco. Ella guarda su cuerpo con su liberación. Su poesía proviene del ritual, la actuación y el canto espontáneo. “Nos erotizamos, embrujadas por el calor de la luna llena,” escribe, vive. La sexualidad oprimida de las mujeres de la mano de la cultura machista se transforma de “cuerpos fríos, sin contacto” por “coraje” hasta “ya quemamos nuestra opresión”: ahora y antes de empezar. Es hora de volver.

El feminismo para Franco reside en las tradiciones de las curanderas, los chamanes y sanadores de las culturas prehispánicas que, como el fuego que nutre, alimentaron sus culturas desde adentro. Siglos antes de las colonizaciones de los aztecas sedientos de sangre con sus jerarquías esclavizantes y ahora bajo la imposición deshumanizadora de la globalización, [12] los rituales franquistas rompen la mitología del hiperconsumismo, lo que siempre está al otro lado de la frontera, fuera de alcance y, cuando se capta, se hiperboliza en el hedonismo desalmado de la narcocultura que esclaviza al pueblo mexicano desde afuera y, ahora también, desde adentro.

En este primer ritual, las mujeres siempre están muy cerca del fuego, el comal, el centro del hogar; la cocina guía al poema como metáfora y realidad. La resiliencia, la resistencia no puede existir sin el alimento, la necesidad que comparten todos los seres vivos y que promulga 'Mitákuye Oyás’iŋ,' una oración de Lakota: “Todos están relacionados”. Mientras canta su oración ancestral, el feminismo de Franco reclama un regreso a esta verdad crucial. Ella me dijo que su feminismo también se trata de hombres —sus hermanos— y cómo la privación y la ira crean la cultura machista y una cultura basada en la violencia. “Todo tiene corazón. Todo tiene vida. Mi feminismo es un ritual para Todos,” me dijo la poeta, la curandera.

Franco realiza rituales en su departamento de la Ciudad de México. Personificando y cantando canciones a través de nuestros animales de poder, “hacemos el descubrimiento de las mujeres salvajes con la sabiduría de sentir, intuir y actuar instintivamente,” dijo Franco. Ella es “animal de salvia.” La salvia, una planta del norte de México se usa para limpiar, difuminar espacios y hacer té. “Soy un animal,” proclama, viva en el hecho de que el ser humano es uno de muchos animales y de que sólo sobreviviremos reconociendo y viviendo nuestra dependencia mutua. La vida y los rituales de Franco son actos de conexión de fronteras, manchando todas las separaciones. Mantras de interconexión.

“Since morras, we started to serve la resiliencia en la mesa,” La poeta nos alimenta, “[L]a dignidad en harto arroz”: la resilencia de la mesa provee la dignidad de la plenitud del arroz. El arroz es mezclado con liberación de vivir penas en donde siempre habrá “lágrimas en salsa macha/ rabia en molcajete / gritos ahogados en chiles poblanos… ajos y sal pa´ no quedarse con el mal augurio / [y] unas vaporizaciones de romero a puerta cerrada pa’ soltar los secretos.”

“Las mujeres que me anteceden y las que están,” Franco canta, son “sin filtros en el rostro y a veces con los ojos cabizbajos.” Y, “little by little, le medimos el fuego al tiempo / y perdimos temores.”

*


Sayak Valencia termina su inicio:

En borde del border me llamo filo.

Tijuana la cariñosa. Inconmensurable. Llena de imposibles.

Estar enamorado de un psicópata y decirlo con una sonrisa en la cara.

You should leave now.

Este es el lugar de nacimiento de la alegría revolucionaria de Cynthia Franco.


Foto por Yadithe Artista Visual



Cynthia Franco nació en Tijuana. Migrante. Maga. Poeta. Performer. Lic. en Comunicación. Maestra y hacedora de Spoken Word. Gestora y Maestra de Ceremonias. Integrante de la Asociación de Escritores de México, Circuito Nacional Poetry Slam MX y Centro Transdisciplinario Poesía y Trayecto AC. Ha trabajado con niñes, juventudes, mujeres y nuevos creadores. Publicó su libro Hatsi con Astrolabio Ediciones y Libros del Cardo de Chile en 2017. Ha presentado su obra en todo México y en La Habana Cuba. Coordinó proyectos comunitarios como Haz un libro y haz barrio, Lleve sus poemas por kilo y calientitos, Petra la Barriobocina,entre otros. Es parte del proyecto Rapquimia: Rap Feminista junto a Masta Quba y Marie V. Coordina los proyectos con enfoque de género, exploración de la voz, danza y tránsitos multidisciplinarios: Voces Combativas y Caléndulas Canela.

https://www.facebook.com/cynthia.franco.calendula/

https://www.instagram.com/cynthia.franco.lizarraga/

https://www.youtube.com/results?search_query=CYNTHIA+FRANCO


Karen Moe es una escritora, artista visual, performer y activista feminista. Su trabajo se enfoca en el género, la violencia sistémica, y la justicia. Ha sido publicada en revistas como Border Crossings, ArtSpace, WhiteHot y Revista192. Es la editora y fundadora de la revista Vigilance: Fierce Feminisms. Karen ha exhibido y actuado en todo Canadá, en los Estados Unidos y en México. El primer libro de Karen Victim: un manifiesto se publicará en el otoño de 2021. Karen vive y trabaja en Vancouver, Canadá y en la Ciudad de México.

www.karenmoe.net

Sobre el Traductor:


Habacuc Morales. Estudiante de enseñanza de español como lengua extranjera. Profesor de lengua italiana, francesa, portuguesa, español y náhuatl, así como traductor de las mismas. Amigo. Escritor. Viajero.

*


Notas para el epílogo:

[1] Charles Tilly 2003 The Politics of Collective Violence. In Sayak Valencia Gore Capitalism. Translated by John Pluecker. South Pasadena, CA: semiotext(e) intervention series 24, 2018: 34.

[2] Valencia: 15.

[3] Ibid: 21.

[4] Misha Glenny McMafia: A Journey Through the Global Criminal Underworld (2008) Valencia 142.

[5]Valencia “toma el termino endriago de la literatura medieval, especificamente de llibro [6]Amadis de Gaul. E endriago es un personaje literario, un monstruo, una cruza entre hombre una hidra y un dragon. Es notoria por su gran estatura agilidad y bestialidad.” (132)

Valencia: 132-33

[7] Valencia: 55; “Los carteles toman ventaja de los desempleados y la falta de proyectos de desarrollo social por parte de los gobiernos neoliberales, ambos en el tercer y primer mundo. Subcontratados por organizaciones criminales para trabajar eb los novels más bajos de la pyramid, esos trabajadores normalmente son jóvenes (principalmente hombres), individuos que han sido seducidos por el hiperconsumismo los conduce a aceptar trabajar para estos grupos criminales.” (145).

[8] Valencia: 37.

[9] Thomas Friedman, antiguo consejero especial del Secretario de Estado de Madelaine Albright durante la administración de Clinton. Sacado de Valencia 23

[10] Valencia escribe: podríamos decir que lo que aquí estamos designando como capitalismo gore es uno de esos procesos de globalización, su lado B, desenmascarando el alcance de sus consecuencias ”(23)

[11] Valencia: 106.

[12] Ibid: 21.


Foto por Cynthia Franco



 

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