• Vigilance

El hacer es la esperanza: los defensores del bosque de Fairy Creek (Arroyo de las hadas).


Por Karen Moe

Traducción de español por Habacuc Morales




Fairy Creek (Arroyo de las hadas)




Es imposible dudar cuando estás dentro.

Restos nobles de cicuta y cedro amarillo, desamparados en tocones, los únicos fantasmas son las capas de la longevidad, las combinaciones de vida/muerte que alivian así como estimulan. Aquí no hay ni uno ni otro. En medio de la maleza, el liquen, vivo en el verde más brillante posible, tiene la textura de las algas. El océano se fusiona con el bosque. El aire esta húmedo. La niebla adorna la selva tropical mientras llueve, se alimenta a sí misma y este aire, su densidad de oxígeno, nos alimenta. Es imposible dudar de la necesidad de salvar la biodiversidad intacta de Fairy Creek—de la última en Columbia Británica—cuando se ha sentido exac-tamente qué es lo que se debe salvar. Cuando las fibras de tu ser se familiarizan con la fibra de aquello por lo que se lucha tan ferozmente. En palabras del anciano Bill Jones de la Nación Pa-cheedat, los árboles antiguos “son guías, maestros, seres espirituales”. [1] Cuando estamos abraza dos por un ecosistema absoluto, nuestros cuerpos se nutren a medida que nuestros espíritus se elevan. Esta magia es verdad.



Cuando estuve en los bloqueos de Fairy Creek, tuve una experiencia que cambió mi vida. Esta experiencia es aún más profunda en el sentido de que estos bosques del suroeste de la Columbia Británica siempre han sido catedrales para mí; sé lo crucial que es esta batalla; resiento la tala de la vieja vegetación tan profundamente como una violación; sé que los humanos no son las únicas criaturas que son violadas; he gritado de rabia justificada cuando la carne de un árbol antiguo es rebanada y, cuando ese árbol cae y la tierra se sacude, he sido picada por el silencio atónito de la pérdida de millones de criaturas no humanas que vivían allí. Pero, hasta mi viaje a los bloqueos en Fairy Creek, nunca había sentido el espíritu guerrero de los Defensores del Bosque que nunca se rendirán, mientras se esté amenazando a cualquier plantación antigua en la Columbia Británica. Y este espíritu guerrero, la gente que está arriesgando sus cuerpos para salvar los árboles antiguos, la gen-te que ha hecho que los cuerpos de los árboles sean tan importantes como los suyos, ha hecho que la importancia de un ecosistema intacto sea aún más profunda. Ha consolidado lo obvio, lo que todos deben saber si cavan lo suficientemente profundo: los árboles antiguos no son objetos para saquear con fines de lucro, son antepasados a los que hay que proteger. Seres dignos de adoración.




Les pregunté a los activistas: “¿Qué significan para ustedes los árboles viejos? ¿Cómo te sientes cuando miras a uno que se eleva por encima de ti?” Como suele ser el caso, los niños lo dicen mejor:



Trinity:


“Me siento feliz porque puedo ver todas estas aves. Los pájaros y sus familias en los árboles. Me siento como en un cuento de hadas porque cuando veo los árboles altos y miro hacia arriba, siento que algo va a salir de los árboles… Me gustan mucho los árboles”.



Finn:


“Me siento muy feliz de que estén allí y siento que es tan hermoso y me encanta todo el musgo y lo suave que es y cómo la corteza de algunos árboles es suave y algunos es áspera y luego algunos tienen barba de anciano y luego puedes sentirlo y luego está el liquen que crece en los árboles y si lo frotas contra tu piel, se hace muy suave. Los árboles te dan energía”.



Es una caminata muy larga hasta Waterfall Camp.

Y esa es solo una forma. 10 km dentro; 10 km fuera. Los leñadores y la RCMP (las policias canadiense federales) Canadá pueden conducir hasta allí. Los Defensores del Bosque tienen que caminar. Llevando agua, comida y bolsas de cemento para construir sus dragones dormidos.


Los dragones durmientes son agujeros que los Defensores del Bosque cavan en los caminos forestales en puntos estratégicos; si la industria y sus secuaces de la RCMP logran pasar, podrán matar biosistemas, algunos árboles de más de mil años. Los bosques, como podría ser una sociedad humana sana, son multigeneracionales: los jóvenes coexisten con los antiguos, los de mediana edad llegan cada vez más alto en el pabellón de multiples capas; las especies aún desconocidas prosperan sin nosotros: insectos, pájaros, búhos y el musgo más espeso es otro bosque. Todos existen en una forma de ser de la que nosotros, los destructores de Occidente, podríamos aprender si pensáramos lo suficiente en el futuro para sobrevivir y no matar todo lo demás a nuestro paso.



Después de que la RCMP hubo desmantelado un campamento, lo primero que hacen los Defensores del Bosque es regresar. A hacer todo de nuevo. Cavar los agujeros para hacer los dragones durmientes. Introducir la tubería tan ancha y larga como un brazo. Rodearlo con cemento. Apurarse. Antes de que regrese la RCMP y rellene los agujeros con espuma de poliestireno, antes de que podamos volver a meter los brazos. Tirarse al otro lado de la carretera. Encadenarnos allí. Subir al trípode. Encadenarnos allí. No bajar del pabellón hasta que esté resguardado. Estos árboles antiguos, estos bosques completos, son tan importantes como mi cuerpo. Fui testigo de personas que tienen el coraje de amar el futuro más allá de sí mismas.



Y espera. Mientras los demás vuelven a apilar las rocas. Arrastra los troncos y las ramas hacia atrás. Vuelve a acomodar el vehículo del bloqueo como puedas, por personas con la fuerza sobre humana de la justicia viviente, y vuelve a cruzar el camino forestal. A medida que me acercaba al campamento de Waterfall, me familiaricé con un mayor nivel de asombro.







En el camino forestal que se curva de una tierra diezmada

con sus dolores de tocones, me encontré con Green Duck. ¿Por qué Green Duck? Le pregunté por el nombre de su campamento. Me gustan los patos y mi color favorito es el verde, respondió. Sin perder el tiempo. Nombre del campamento: hecho. Vámonos a trabajar.



Lo había visto la noche anterior en una reunión en el campamento de Hayhaka. Los Defensores del Bosque estaban organizando la instalación de un campamento en 2000 Camino, otra entrada a cut block de vegetación antigua. [2] Cut block, pensé. La ironía de los árboles como carne a punto de ser destajada. Él informó de algo extraordinario que había sucedido ese mismo día. No recuerdo qué. Pero nunca olvidaré cómo. Tenía los brazos abiertos, su postura reforzada por el or-gullo, su rostro joven animado por la energía de hacer lo correcto. Un joven que emana el poder de los árboles antiguos que defiende.



¿Cómo te va? Pregunté, de pie en medio de la zona talada, un mundo muerto hecho de jadeos frági-les. Victorias, triunfos, ¿crees que vamos a ganar? Mi pregunta fue irrelevante tan pronto como se formuló:



“La policía llegó a las 4 de la mañana con equipo de senderismo a cubierto y sin identificarse como agentes de policía. Uno puso una mano sobre la boca de un Defensor del Bosque para que no pudiera advertir a los demás. Les tomó cuatro horas sacar a alguien del último dragón durmiente. Habían llenado el resto, nos derribaron al mediodía y luego se fueron de allí. A las 4 pm, teníamos un bloqueo de más de un metro, teníamos muchas personas en camino para pasar la noche y ayudar a reconstruir. Es asombroso. Estamos aquí a largo plazo. Necesitamos reconstruir ese bloqueo, de lo contrario, avanzarán por ese camino y eso es lo que no podemos permitir. No podemos permitir que lleguen a esos bosques antiguos. No importa cuán desalentadores sean esos policías, no importa cuán criminales puedan ser sus actos, al final, todavía estamos aquí sonriendo. Todavía estamos aquí porque está bien, es nuestro propósito. Sabemos que si no te pones de pie ahora, no hay otro momento para hacerlo. “Estos son los triunfos”, me dijo Green Duck.



“¿Qué estabas haciendo cuando el último de los árboles viejos cayó?” pregunta un cartel en la se-de de Fairy Creek. “Todo”, decretan los Defensores del Bosque.



Esto es lo que queda



Es una larga caminata hasta Waterfall Camp

y, justo cuando uno realmente comienza a preguntarse cuánto falta, filas de rocas comienzan a blo-quear el camino. Continuando, anhelando que el destino esté en la próxima curva, las hileras de rocas se hacen más estrechas y altas y pronto son coronadas por ramas que forman una malla de palos y ramitas, una cerca hecha de bosque. Sabía que casi estaba allí cuando me encontré con un desfile de camionetas de la RCMP junto con su batallón de hombres y la mujer simbólica; los que se hacen pasar por servidores públicos pero se comportan como mercenarios. “¿Están bien?” pregunta la única mujer policía a los Defensores del Bosque que tienen sus brazos auto-bloqueados en los caminos forestales durante un control de seguridad de rutina. “Por supuesto que no estoy bien”, el silencioso Defensor del Bosque no responde. “¡Nada de esto está bien!” la hipocresía de tal pregunta resuena en los bosques amenazados.



Las camionetas de la policía sólo pueden llegar hasta otro punto donde tengan que despejar otra barricada. Los policías se vuelven cada vez más gruñones mientras se inclinan y arrojan y doblan y lanzan montones de rocas que nunca se acabarán porque los Defensores del Bosque siempre las devolverán. La diferencia de países como México, Honduras, Colombia y Brasil [2], donde los ambientalistas son silenciados más convenientemente, los malhumorados policías canadienses siempre tendrán que seguir moviendo rocas y troncos y, hasta ahora, no pueden servir completamente a su sistema de explotación, y simplemente asesinar a estas personas molestas que se preocupan más allá de sí mismas. Canadá es un país del primer mundo después de todo. Tenemos derechos humanos. No dejaré de lado la responsabilidad usando el “supuestos” aquí porque, en términos de derechos humanos, a pesar de las atrocidades que comete el estado nación de Canadá contra los pueblos indígenas, todavía podemos protestar. Todavía podemos disentir. Como hicimos en 1994, donde más de 20’000 manifestantes salvaron Upper Carmanah; como cuando una parte significativa de Clayoquot Sound fue designada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 2000 porque los manifestantes no se rindieron durante dos décadas. Ambas victorias están lejos de ser perfectas, pero fueron posibles. Todavía podemos ganar. Algo. Todavía tenemos algunos derechos humanos. Especialmente la gente blanca. Otra razón por la cual, nosotros, descendientes de colonizadores necesitamos unirnos al frente, algo que nuestra cultura ha hecho necesario.



Sigo caminando. Subiendo la colina del tramo final hasta Waterfall Camp. La policía se mueve en círculos, arroja más piedras y luego se pone de pie para discutir lo que no tiene fin de todo. Y luego decidir, OK, arroja algunas piedras más, arrastra algunos troncos más. Esperando sus turnos. Me dejaron pasar. Digo que estoy escribiendo una historia justa. Eso no fue una mentira.


Y luego los vi. Separados por tres barricadas victoriosas de la RCMP que se acercaba, un grupo de aproximadamente cuarenta Defensores del Bosque, desafiantes detrás de su muro final de piedras y palos, arte de resistencia, sobresalientes tejidos de bosque sobre piedras afiladas dejadas por las recientes explosiones, instalaciones que esperan la llegada de los vendidos para ser derribadas.


Éstas eran las personas de las que Green Duck me había hablado. Las que habían estado despiertas toda la noche. Reconstruyendo. Y ahora esperando a los policías. Brazos encerrados en dragones durmientes. Una joven con una máscara que proclama “Revolución” se eleva desafiante desde un trípode. Los otros son un muro que no se rinde. Listos como están todos los días. Cuando este escenario vuelva a suceder. Se conocen unos a los otros. La policía y los Defensores del Bosque. Una ridícula vuelta y vuelta. Locura cuando la respuesta es tan sensata. “Nos vemos mañana”, gritó una joven con una sonrisa ese sábado por la tarde cuando ganaron y la policía se retiró. Cansados de lanzar piedras mientras los Defensores del Bosque apilaban tres por cada una que despejaban. Todavía podemos hacer esto. Ellos animan.





Mientras la RCMP se acerca a los bloqueos, los Defensores del Bosque cantan: “¡Queremos que sus hijos también vean estos bosques!” Y me pregunto, ¿qué pensarán los policías cuando escu-chan esto? Ellos deben. Escuchar. Algo.



¿Por qué estás aquí? Testimonios de la verdad:

Debido a que estos bosques se originaron después de la última edad de hielo, algunos de los árboles tienen aproximadamente mil años. Fairy Creek es un solo valle intacto y no hay ninguna razón, excepto la codicia absoluta, para talarlo. Esto no tiene precio. Estoy aquí porque decidí que es hora de defender el lado correcto. Hago esto por mis hijos y nietos que querrán que salve estos árboles. Esto no tiene precio. Estoy aquí defendiendo los árboles porque cuando volví al lugar mágico donde crecían los hongos chanterelle, todo el bosque había sido eliminado. No tiene precio. Es imposible replantar la naturaleza. Esto no tiene precio. Nos preocupamos profundamente por el bosque antiguo, la biodiversidad y los ecosistemas. Somos indígenas y las tierras son muy sagradas para nosotros. Hay tantas capas para salvar y preservar el bosque. Esto está más allá del comercio. No tiene precio. Estoy aquí porque la continua colonización de los pueblos indígenas opera a través del silenciamiento de la falta de pleno consentimiento. Porque el gobierno y la RCMP están al servicio de las corporaciones y los principales medios de comunicación nunca dicen toda la verdad. Esto no tiene precio. Esto no tiene precio. Estoy aquí como una barrera entre la violencia colonial y la tierra, entre los taladores y la antigua vegetación y entre la RCMP y la juventud indígena. Porque sé que incluso si se tala lo último de los bosques antiguos, la práctica forestal actual es insostenible. Esto no tiene precio. Estoy aquí porque la tala rasa no respeta absolutamente nada. Vine porque hay otra realidad que podemos ser. Porque quiero que mis nietos crezcan y vean árboles milenarios. Tienen cinco y seis años. Esto no tiene precio. Y si me tienen que arrestar, me arrestan. Vine aquí porque amo los árboles y amo nuestro planeta. Estoy aquí porque quiero que haya vida para las generaciones futuras. No tiene precio. Lo que están haciendo es arrestar gente, pero no pueden arrestar nuestra esperanza. Me solidarizo con el anciano Bill Jones y los miembros de la Nación Pacheedat que no han sido consultados porque ellos dicen que No.




Al final de esto siempre hay camino para la justicia,

subí al Cloud Camp, a través de un bosque milenario que silenciosamente, oh, tan generosamente, nos da aliento. Se derramó ese día. El barro yacía como bancos de nieve. No podría haber sido más perfecto. Había venido a encontrarme con los Cuidadores de los Árboles.


Subí, resbalé y descendí a exuberantes valles que resuenan con las indescriptibles llamadas de las Tangaras. Mae West pasó a zancadas, sin esfuerzo, el alcance de su determinación se había conver-tido en una aguda conciencia de las raíces resbaladizas y los senderos que recorren los acantilados, tan mortales ahora que la lluvia no paraba. Los árboles se volvieron más grandes, algunos con ta-blas para los Cuidadores de los Árboles preparados para la advertencia: “¡La policía está aquí!” Llegué envuelta en barro. Un círculo de cuidadores de árboles se sentó con su lona goteando y ca-lentando fuego. Dora me dijo que sentarse en los árboles durante días es como estar en una celda de monje en el pabellón. Red habló de tarpology (add note) mientras se preparaba para trepar y ponerse a trabajar porque un bosque viejo lo había curado. Una joven dijo: los árboles están en ca-sa.


Me encontré con Lorax [3] en lo alto de una cicuta, volando en una percha hecha con un bote. ¿Cuánto tiempo estarás ahí arriba? Mi pregunta. El tiempo que sea necesario. Su respuesta.


Le pregunté qué había estado haciendo. Un poco de escritura esta mañana, dijo. ¿Qué? Yo respon-dí. He escrito un poema. La lluvia continuó: cariñosa, risueña, irreverente. Un final perfecto para estas historias de vida implacable. ¿Me lo leerías? Así hizo. Desde lo alto de una cicuta, un cuida-dor de árboles que vive todo el tiempo que sea necesario en un hidroavión en una selva tropical que todavía tiene la oportunidad de nutrir siempre a la tierra. Porque los Defensores del Bosque lo han hecho así.


Demos esta última palabra a Lorax, hablando con los árboles:



La Poema de 'Lorax':


Estoy escribiendo desde lo alto en las copas

Destinadas al matadero

La arrogancia y la codicia humana

Forjan un sendero estrecho

para esta última utopía intacta.

Una ladera tan exótica y vibrante con luz

Que terminará siendo arrancada y despojada,

Abandonado para hornearse en el sol del verano.

Miles de años de conocimiento y sabiduría

Que yacen profundos en cada célula, en cada microbio

En cada conexión que se expande por millas

Dejará de existir en cuestión de días

Y ¿por qué lo hemos cambiado?

Dólares en los que nos hicieron creer

Trabajos que odiamos

Comida adicionada con veneno de lugares lejanos

Rentas de casa que apenas usamos

a los reyes y reinas o arrendadores

Carros que raramente manejamos

O cualquier cosa que consideremos más importante

Que la vida que nos hace prevalecer.

Quisiera que todos estuvieran aquí

Flotando alto en los brazos de estos viejos

Sintiendo como nos sostienen tanto como sostienen al suelo.

El caminar entre varias generaciones todas al mismo tiempo

Con mucho que enseñar

Experimentar lo que las palabras no pueden describir.

Tienes que caminar al lado de los pies de los gigantes

Y de los cepellones interminables y de los arbustos de arándanos

Ellos ayudan a señalar el camino

Pero no hay dirección errónea.

Tal vez mi familia y mis amigos

de este clan humano

No estén aquí en este día nevoso de junio

Acurrucados en fogatas o debajo de lonas

Para evitar futura la saturación

De nuestros uniforme sucios de semanas echados en el piso.

Esta es una guerra y ya no estoy seguro si vamos a ganar.

Se vuelve más claro entre más tiempo paso aquí fuera.

Un campamento cae, otro se levanta

Andamos como hormigas

Desperdigados buscando recursos

Pero ¿por cuánto tiempo podemos aguantar esto?

Para algunos la lucha descrita en párrafos previos

Nos tiene en lo profundo de sus garras,

Para otros, caras familiares, expresiones cansadas:

Esto se ha vuelto nuestra vida

Nuestro día a día.

Ver eso en esta gente

Ahora me da fuerza.

Estar rodeado de guerreros

En varios sentidos

Es una cosa especial

Sabes, los humanos son criaturas hermosas y testarudas

Es por eso que las lágrimas alcanzan la página mientras escribo esto.

Hemos olvidado que lo que le hacemos a la Naturaleza

También nos lo estamos haciendo a nosotros mismos.




*



La pelea nunca termina. Lejos de eso. Y especialmente esta. Desde mi primera visita a Fairy Creek del 4 al 6 de junio, debido al aumento de la presencia y agresión de la RCMP (irónicamente des-pués de un aplazamiento de 2 años de la tala de árboles viejos, que es sólo una parte… un giro político), Teal-Jones ha continuado talando de forma desenfrenada los ecosistemas de crecimiento antiguo y la RCMP les está despejando el camino demoliendo las barricadas con maquinaria pesada y utilizando excavadoras, helicópteros y equipos SWAT de la RCMP para extraer a los Defensores del Bosque. Tu presencia es más necesaria que nunca, incluso como un no arrestable. Si valoras los bosques originarios y los ecosistemas intactos, si te preocupa el cambio climático y la vida del planeta y todas sus especies, únete a nosotros. Ayuda a salvar a Fairy Creek y el menos del 2% de los bosques originarios desprotegidos que quedan en Columbia Británica.


The Fairy Creek Blockade

https://www.facebook.com/FairyCreekBlockade


Rainforest Flying Squad


https://laststandforforests.com/news-media/why-we-stand-with-pacheedaht-elder-bill-jones/


https://laststandforforests.com/news-media/elder-bill-jones-kati-george-jim-respond-to-pacheedaht-request-third-parties-leave-pacheedaht-territory/




Defensores del bosques Arte de resistencia rocas, palos, troncas, 2021.




*



Sobre el escritor:


Karen Moe es una escritora, artista visual y de performance y activista feminista. Ha sido publicada en revistas como Border Crossings, ArtSpace, WhiteHot y Revista 192. Es la editora y fundadora de la revista Vigilance: Fierce Feminisms. Karen ha expuesto y actuado en Canadá, Estados Uni-dos y México. Su primer libro, Victim: A Feminist Manifesto, se publicará en el otoño de 2021. Karen vive en Columbia Británica, Canadá y en la Ciudad de México.

www.karenmoe.net

https://www.instagram.com/vigilancemagazine/

https://www.instagram.com/karenmoeart/



Sobre el traductor:


Habacuc Morales. Estudiante de enseñanza de español como lengua extranjera. Profesor de lengua italiana, francesa, portuguesa, español y náhuatl, así como traductor de las mismas. Amigo. Escritor. Viajero.

https://www.instagram.com/habacuuc/



*



Notas:


[1] Citado en la publicación de Facebook de Rain Forest Flying Squad el 7 de junio de 2021.

[2] Un 'cut block' es una área espececífica con límites definidos autorizados para la tala de árboles (léase: deforestación por parte de corporaciones de maderería). Juego con las palabras entre un bloque para cortar (para cortar carne) y un bloque para (para cortar árboles).

[3]El Lorax es un libro para niños escrito por Dr. Suess y publicado en 1971. Relata de difícil situación del medio ambiente de Lorax que "habla por los árboles" y se enfrenta al Once-ler que cause la destrucción del medio ambiente.



Gracias a Aaron Richmond por hacer posible este artículo. Y, por supuesto, a todos los Defensores del Bosque, sus partidarios y un agradecimiento especial al futuro que son niños como Trinity y Finn.








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